La nariz es un elemento importante de nuestro cuerpo.

No solamente se convierte en un enclave estético o definitorio de unos rasgos de personalidad, si no que es un elemento crucial en la salud de nuestro organismo.

Desde el punto de vista evolutivo, la nariz ha sido y es una pieza clave en el desarrollo del olfato, lo que permite mantenerse a salvo del peligro, como de depredadores o alimentos en mal estado o venenosos, o por el contrario, faculta al depredador para localizar a su presa. Tiene una importancia crucial el olfato para saber si la hembra está en celo, para elegir pareja o para saber el estado de salud de otro individuo de la manada. Por el olfato se intuye hasta el miedo.

El ser humano ha ido prescindiendo de las facultades olfativas de la mayoría de mamíferos, ya que se han suplido con la suma de otros sentidos, pero la respiración se torna muy importante desde que nacemos.

El bebé recién nacido es capaz de oler a su madre, de crear lazos afectivos, de reconocer el olor de la leche del pecho y comenzar la lactancia.

El bebé puede respirar por la nariz y lactar al mismo tiempo, sin atragantarse. Eso se debe a la disposición anatómica de su laringe.

El bebé descansa cuando la respiración la puede realizar por la nariz.

La respiración nasal ofrece unas ventajas por todos conocidas, como son el calentamiento y humidificación del aire que respiramos y la acción que hace de filtro del aire que pasa a los pulmones.

La regulación del flujo nasal y el calentamiento del aire se lleva a cabo mediante unas estructuras que se denominan cornetes nasales. Son estructuras vivas, llenas de un entramado de plexos venosos, que se llenan y vacían de sangre según nuestras necesidades. Tienen además un ciclo circadiano y una regulación posicional, es decir, aumentan y se deshinchan según la posición que adoptemos, momento del día  y de la circunstancia en la que nos encontremos.

Si estamos realizando un esfuerzo físico intenso, disminuirán de tamaño para dejar pasar más aire, haciendo que la sangre vaya a los músculos. Si estamos deleitando una deliciosa comida, se rellenarán de sangre y se humedecerán para poder captar todas las partículas aromáticas que entran en la nariz, tanto por las narinas (orificios nasales) como por el cavum (la parte posterior de la misma).

Pero la respiración nasal es mucho más.

Solamente por la respiración nasal somos capaces de conocer el nivel de esfuerzo físico que realizamos y de nuestras capacidades deportivas. Los deportistas saben inspirar y exhalar el aire a través de su nariz, debiendo recurrir a la apertura oral cuando se está entrando en una fase anaeróbica, es decir, se está forzando a nuestro corazón y las necesidades de oxigenación aumentan.

Nuestra nariz puede regular la acidez de nuestro cuerpo, dependiendo del anhídrido carbónico que podamos exhalar. Éste dato tiene una importancia crucial en nuestra salud, ya que cuando nuestro cuerpo se acidifica, nos hace muy proclives a muchas enfermedades.

No podemos olvidarnos de la calidad de nuestro sueño. Básicamente reside en una buena capacidad respiratoria nasal.

Cuando no podemos respirar bien a través de nuestras fosas nasales, tenemos que abrir nuestra boca para que pase el aire a través de ella. Es entonces cuando se producen dos acontecimientos: la sequedad de la boca y la producción de moco nasal.

Si este hecho ocurre en la infancia, la respiración oral lleva adherida unas consecuencias drásticas para nuestros dientes. La saliva no puede protegerlos, ya que la boca se seca y la posición de la boca abierta, conduce a unos cambios en la fisionomía facial, debido a la acción muscular sobre el periostio de los huesos (teoría miofacial).

Es por ello que los niños con vegetaciones adenoideas o amígdalas de gran tamaño, además de roncar, se les va modificando la cara y comienzan a aparecer problemas en la mordida y la dentición, que requerirán en un futuro, de un tratamiento ortodóncico.

«Persona con vaso de agua en la mesilla de noche, significa que respira por la boca durante el sueño.»

Con la respiración nasal se regulan fenómenos endocrinos, metabólicos y relacionados con la reproducción y con la regulación del sueño y la vigilia. También influye en el aprendizaje y en la memoria.

Una buena respiración nasal protege a nuestros pulmones. En las personas con bronquitis, previene la aparición de crisis de asma bronquial. Lo mismo ocurre en las personas alérgicas.

Es por ello, que en las personas con poliposis nasosinusal, que suelen padecer una rinosinusitis y bronquitis crónica, la calidad de vida se reduce drásticamente. No puede oler, ni respirar ni dormir bien.

La respiración nasal tiene una repercusión en nuestra alimentación. «El sabor es básicamente olfato.»

Las personas que no respiran bien por la nariz suelen masticar de forma defectuosa, ya que necesitan la entrada de aire a través de su boca. Este fenómeno hace que el bolo alimenticio, que es el inicio de la digestión, no sea idoneamente preparado ni mezclado con las sustancias que tiene la saliva. La deglución se produce de forma más rápida, sin un olfato correcto, lo que produce un enlentecimiento de nuestro sistema cerebral de saciedad.

Lo que en un principio podría entenderse como una falta de apetito, se transforma en un exceso de ingesta de alimentos y en digestiones más pesadas.

Se ha descubierto recientemente que la respiración nasal produce una sustancia que se llama óxido nítrico, que produce un efecto vasodilatador en nuestro sistema circulatorio, reduciendo la presión arterial, lo que favorece nuestra salud cognitiva, nuestra capacidad de recuperación física durante el sueño y hasta previene el deterioro de la función eréctil en el hombre.

Dentro de las técnicas encaminadas a encontrar la paz interior, como puede ser la meditación o el yoga, es muy importante que la respiración se realice a través de nuestras fosas nasales. La respiración nasal es el eje de nuestra concentración y de nuestra situación de bienestar.

 

En nuestra clínica tenemos muy en cuenta la fisiología respiratoria, detectando cualquier problema respiratorio nasal y ofreciendo los tratamientos más naturales que nuestro organismo necesita.

Incluso si la persona quiere solamente un cambio estético de su nariz, para nosotros se hace imprescindible que funcione bien la misma.

«Estamos muy habituados a ver narices muy bellas pero que no respiran».

Tengas la edad que tengas, no importa.

Pide cita con nosotros y te vamos a ayudar a dar un salto de calidad en tu vida.

«Respirar es vivir»

 

Félix Díaz Caparrós
Doctor en Medicina y Cirugía sobresaliente cum laude
Especialista en Otorrinolaringología