El picor de oídos (prurito) es un motivo de consulta muy frecuente, tanto en atención primaria como en otorrinolaringología.

La principal causa se debe a un mal estado de nuestra piel. La piel que tapiza el canal auditivo externo es una piel que debe tener todas sus capas en perfecto estado, además de estar lubricada por un material llamado cerumen, muy importante en la prevención de las famosas otitis.

El conducto auditivo es una zona extremadamente sensible. Está inervada por tres nervios diferentes. Es una zona muy placentera y sensible. Hay ciertas personas que pueden tener orgasmos con una buena estimulación de ese área.

Lo que ocurre es que habitualmente recurrimos a una limpieza del oído excesiva. Queremos que esté muy limpio incluso en zonas dónde no se ve la cera.

Y ahí comienzan los problemas. La personas con sequedad de piel o con dermatitis eccematosa o atrófica, presentan un picor constante, que solamente se alivia con el rascado. Para ello se utilizan un sinfín de utensilios: bastoncillos, clips, horquillas, llaves, masajeadores craneales, etc…

Es una «pescadilla que se muerde la cola» porque cuanto más de rascas, más te pica.

Estas acciones hacen que la piel se agriete más y más, apareciendo en muchas ocasiones la infección: la otitis externa.

Esta otitis es más frecuente en los meses calurosos y con más contacto con el agua.

Pues toma nota de los consejos que paso a darte:

  1. Límpiate los oídos todos los días con una toallita y hasta dónde llegue tu dedo índice.
  2. Hidrata tu piel con la misma crema hidratante que utilizas para la piel de tu cara.
  3. Si tienes una dermatitis, deberás utilizar 2 veces por semana una crema con corticoides, mejor al irte a la cama.
  4. Recuerda que nadie mejor que tu otorrino podrá hacer el diagnóstico. Si tienes dudas, no pruebes remedios como los que te aconseja tu vecina: aceite de oliva, flor de mosqueta, etc…
  5. Olvida comprarte productos de farmacia, que además de caros, tienen poca utilidad. Pueden ser perjudiciales si no sabes lo que te pasa (otitis, perforación, etc…)

Revisa tus oídos regularmente y comprueba tu audición, al menos una vez al año.

Espero que te haya sido de utilidad este artículo.

 

Félix Díaz Caparrós

Doctor en Medicina y Cirugía Sobresaliente cum laude

Especialista en Otorrinolaringología