Hace dos semanas vino a mi consulta una chica joven que había sufrido una pérdida brusca de audición en el oído izquierdo recientemente, la llamada sordera súbita.

Bueno, recientemente no. Habían pasado dos semanas. Ella consultó en urgencias el mismo día y fue valorada por el servicio de ORL de un hospital de Murcia capital.

Le recomendaron corticoides y le dijeron que lo más seguro es que se quedaría completamente sorda de ese oído.

A través de un familiar médico, vino a mi consulta y le ofrecí el tratamiento indicado en los protocolos para la sordera súbita.

El tratamiento estrella es la oxigenoterapia hiperbárica, es decir, respirar oxígeno puro a 2, 4 atmósferas de presión. O lo que es lo mismo, el equivalente a  respirar oxígeno puro a 14 metros de profundidad bajo al nivel del mar.

¿Y por qué?

Pues existe una ley física llamada ley de Henry que nos habla de la solubilidad de los gases cuando aumenta la presión atmosférica.

Voy a pasar de forma pausada a explicarlo.

Nosotros tenemos una saturación de oxígeno en sangre de casi el 100% si estamos sanos. Cuando tenemos una sordera súbita, aunque no se conozcan exactamente las causas de la misma, al final se produce una hipoxia (falta de oxígeno en el oído) y si perdura en el tiempo, las células ciliadas, que son como las neuronas, van muriendo. Y lo peor de todo: no se regeneran.

Es decir, se hace imprescindible que le llegue oxígeno de manera urgente. Lo mismo pasa con un infarto de miocardio o un infarto cerebral.

Al respirar oxígeno puro a 2,4 atmósferas de presión, conseguimos que las burbujas de oxígeno se hagan muy pequeñas y difundan en los tejidos de una forma exponencial.

Es por ello que se emplea este tratamiento para muchas patología, como las úlceras en los pacientes diabéticos, necrosis óseas, intoxicaciones por monóxido de carbono, etc…

¿Y por qué os cuento esto?

Ya conocéis que tuve la suerte de hacer mi tesis doctoral en la cámara hiperbárica y allí conocí a numerosos médicos, enfermeros y técnicos especializados en medicina hiperbárica. Ese es el motivo por el cuál, desarrollé una actividad formadora en la universidad de Murcia y en el centro de buceo de la Armada (CBA) que continúa hasta la fecha.

Pues siguiendo con el relato, la chica comenzó inmediatamente a tratarse en la cámara hiperbárica al día siguiente de venir a mi consulta y cuál ha sido la sorpresa, que ha recuperado la audición. Ha pasado de momento, de no oír absolutamente nada, a oír a niveles de 50 dB. ¡Un milagro!

Durante este tiempo, en dicho hospital de Murcia, le han dicho cosas como éstas: “la cámara hiperbárica no sirve para nada”, “no está demostrado”, etc…

Parece mentira que no se estudie más y que no se mantenga un profesional al día.

Como podéis ver, adjunto imágenes del último consenso europeo en medicina hiperbárica, dónde la sordera súbita se encuadra dentro de las indicaciones con evidencia científica más fuerte.

No lo entiendo. Tampoco entiendo por qué el servicio murciano de salud ha dejado de financiar la mayoría de indicaciones y pacientes. ¿Qué se ahorra realmente? ¿Es mejor amputar un pie que salvarlo? ¿Qué cuesta un oído? Supongo que estas deciciones parten de la ignorancia por parte de los altos cargos directivos, que se apoyan en consejos todavía más ignorantes de sus médicos “de confianza”

Para finalizar, tengo que decir que me siento muy orgulloso de poder contribuir a la mejoría de la salud  de mis pacientes, de conocer a los compañeros militares de las numerosas cámaras hiperbáricas de las que disponemos en nuestra ciudad portuaria. Por cierto, la cámara hiperbárica del hospital de Caridad de Cartagena es la más grande de Europa en capacidad.

Fue diseñada por D. Antonio de Lara, militar de la Armada que viajó a Estados Unidos, aprendió los principios fisiológicos  de la medicina hiperbárica y en colaboración con ingenieros como D. Fernando del Río, mediante una chimenea de refinería, construyeron una cámara de grandes proporciones, con separaciones y escotillas como tienen los submarinos, que permiten tener al personal comunicado, sin tener que detener los tratamientos.

Somos muy afortunados por disponer de estos tratamientos en nuestra ciudad y región y solamente pediría que no se hable sin tener el conocimiento necesario.

Siempre estaremos disponibles para poder ayudar y enseñar a todo el colectivo sanitario y buceadores lo que significa la oxigenoterapia hiperbárica y la medicina subacuática.

 

Félix Díaz Caparrós

Doctor Sobresaliente cum laude en Medicina y Cirugía

Especialista en Otorrinolaringología