Aunque suele llamarse con los términos «vértigo» o «mareo», no se trata en absoluto de una disfunción orgánica, localizada en el sistema vestibular, es decir, en el oído interno.

 

Acrofobia es un término que viene del griego akra (altura) y fobia (miedo). Es, por tanto, el miedo irracional y exagerado a las alturas o a llegar a caerse. La acrofobia es un miedo que desarrolla unas respuestas emocionales cuando una persona se encuentra a cierta altura. Se trata de una exageración del temor a las alturas, que produce un malestar psicológico o algún tipo de impedimento para hacer actividades de la vida normal.

Como consecuencia, el acrofóbico sufre una alta activación fisiológica ante esas situaciones. Cuando la persona evita las alturas, no tiene ningún tipo de problema. Pero cuando no puede evitarlas, sufre un ataque de nerviosismo y puede desarrollar una serie de conductas que le hacen pasarlo realmente mal.

Las causas pueden ser:

  • Sesgos cognitivos. Una persona que tiende a pensar mucho en un peligro potencial, desarrolla una sensación de miedo y, cuanto más incida sobre ello, más miedo tendrá, incluso si no está presente la situación de altura o desnivel.
  • Experiencias anteriores. Haber tenido un percance con las alturas hace que la sensación de miedo que se tuvo en esa ocasión aparezca cuando la persona sienta que esa situación pueda volver a darse. Lo que hace es magnificar la posibilidad de que vuelva a ocurrir y, por tanto, sus posibles consecuencias.
  • Cuadros de vértigo. “El vértigo se produce por una disfunción en el sistema del equilibrio, que reside en el oído, o por un problema de cervicales, que produce sensación de mareos o de desmayos. Y cuando una persona tiene un problema de vértigo, por razones físicas o aprendidas, desarrollan el miedo a las alturas”, explica el psicólogo.

 

 

Además de los síntomas psicológicos, que son de preocupación, temor, inseguridad y miedo social, cuando los acrofóbicos se ven en una situación de desnivel o de pérdida de equilibrio, aparecen también los indicios fisiológicos de que el pánico se apodera de ellos. Algunos de ellos son:

  • Aumento del ritmo cardíaco.
  • Aumento de la temperatura corporal.
  • Tensión muscular.
  • Problemas digestivos.
  • Temblores.
  • Mareos.

 

Existen diversos métodos, capaces de hacernos superar estos medios.

  • Técnicas cognitivas: consisten en darle información y explicar la naturaleza del problema al paciente. Aquí se le hace ver que sus problemas de miedo y de ansiedad están magnificados y les dan demasiada importancia. El especialista le ayuda a quitarle importancia al problema y a no estar pensando continuamente en él.
  • Técnicas de relajación: el paciente tiene que aprender a controlar la ansiedad y los nervios en situaciones que supongan la aparición del miedo.
  • Técnicas de conducta: irse exponiéndose poco a poco a las alturas en lugar de evitarlo.